Que hacer para mejorar la motivación
QUE HACER PARA MEJORAR LA MOTIVACIÓN
«El aprendizaje real en la clase
depende de la habilidad del profesor para mantener y mejorar la motivación que
traían los estudiantes al comienzo del curso (Ericksen, 1978). Sea cual sea el
nivel de motivación que traen los estudiantes, será cambiado, a mejor o a peor,
por lo que ocurra en el aula”
La mayor parte de los alumnos
tienen años de experiencia en clases en las que se les ha obligado a estar
sentados, callados, escuchando. Para ellos el profesor era la fuente del
conocimiento, de manera que el aprendizaje era algo que se inyectaba
mágicamente en algún momento sin la participación de su conciencia.
La realidad indica que lo
importante no es la enseñanza, sino lo que los alumnos aprenden. La calidad del
aprendizaje está relacionada directamente, aunque no de manera exclusiva, con
la calidad de la enseñanza. Una de las mejores maneras de mejorar el
aprendizaje es mejorar la enseñanza.
El aprendizaje real en la
clase depende de la habilidad del profesor para mantener y mejorar la
motivación que traían los estudiantes al comienzo del curso (Ericksen, 1978).
Sea cual sea el nivel de motivación que traen los estudiantes, será cambiado, a
mejor o a peor, por lo que ocurra en el aula.
Pero no hay una fórmula mágica
para motivarles. Muchos factores afectan a la motivación de un estudiante dado
para el trabajo y el aprendizaje (Bligh, 1971; Sass, 1989), como por ejemplo el
interés en la materia, la percepción de su utilidad, la paciencia del alumno… Y
no todos los estudiantes vienen motivados de igual manera. Y lo que sí está
claro es que los estudiantes motivados son más receptivos y aprenden más, que
la motivación tiene una influencia importantísima en el aprendizaje.
Lo que sí parece ser cierto es
que la mayoría de los estudiantes responden de una manera positiva a una
asignatura bien organizada, enseñada por un profesor entusiasta que tiene un
interés destacado en los estudiantes y en lo que aprenden. Si queremos que
aprendan, debemos crear condiciones que promuevan la motivación.
Empecemos con unos primeros
consejos para motivar:
– Apoyarles, diciéndoles de vez
en cuando que pueden hacerlo bien.
– Intentar crear en clase una
atmósfera abierta y positiva.
– Ayudarles a sentirse miembros
valorados de una comunidad que aprende.
Si somos profesores, nuestro
trabajo podría decirse que consiste en enseñar, pero tal vez mejor debiéramos
decir que se trata de que nuestros alumnos aprendan. Por poner un símil,
nosotros les damos los ladrillos, o les indicamos cómo encontrarlos, para que
ellos construyan la “casa del conocimiento”. Nosotros no podemos construir la
casa (ellos son los que deben aprender, ahí está la palabra aprendizaje), pero
somos claramente responsables de que se construya mejor o peor.
Hay diversos estudios realizados
con el estudio de la motivación de los estudiantes universitarios. Sass (1989)
obtiene que las 8 características que más contribuyen a la motivación de los
alumnos son:
– El entusiasmo del profesor.
– La importancia del material.
– La organización de la asignatura.
– El nivel apropiado de dificultad del material.
– La participación activa de los estudiantes.
– La variedad en el uso de tecnologías docentes.
– La conexión entre el profesor y los estudiantes.
– El uso de ejemplos apropiados, concretos y entendibles.
– La importancia del material.
– La organización de la asignatura.
– El nivel apropiado de dificultad del material.
– La participación activa de los estudiantes.
– La variedad en el uso de tecnologías docentes.
– La conexión entre el profesor y los estudiantes.
– El uso de ejemplos apropiados, concretos y entendibles.
El estudio de Clegg (1979) cita 5
items relacionados con el entusiasmo y la expresividad del profesor. Otros
aspectos que aparecen:
– Explicar claramente el material de la asignatura.
– Dejar claro al alumno que el profesor quiere ayudarle a aprender.
– Definir claramente los objetivos de la asignatura.
– Dejar claro cómo cada tema está relacionado con los demás de la asignatura.
– Realizar un sumario de manera que ayude a la retención de los conocimientos.
– Usar el sentido del humor.
– Introducir ideas estimulantes sobre la asignatura.
– Estar disponible para ayudar a los alumnos individualmente.
– Dejar claro al alumno que el profesor quiere ayudarle a aprender.
– Definir claramente los objetivos de la asignatura.
– Dejar claro cómo cada tema está relacionado con los demás de la asignatura.
– Realizar un sumario de manera que ayude a la retención de los conocimientos.
– Usar el sentido del humor.
– Introducir ideas estimulantes sobre la asignatura.
– Estar disponible para ayudar a los alumnos individualmente.
Estrategias de motivación
Se plantean con idea de que
puedan utilizarse las que se consideren pertinentes.
Depende del contexto de las características
de la asignatura, del curso, de los conocimientos previos, del tamaño del
grupo, etc., la utilización de unas u otras, aunque algunas se consideran
fundamentales para la motivación (al menos, así lo indican los estudios).
Si queremos construir algo,
tenemos que saber primero en qué tipo de terreno nos apoyamos:
1. Empezar conociendo a los
estudiantes y a su situación inicial.
Para poder empezar a darles los
ladrillos será necesario primero conocerlos y saber de sus habilidades y
fortalezas, para poder ofrecerles un tipo u otro de ladrillos.
Creo que todos hemos aprendido de
nuestra experiencia que aquellos profesores que no ponían ningún interés en
aprender los nombres de los alumnos no llegaban a conectar con ellos y no
inspiraban el aprendizaje. Recuerdo que mis mejores profesores eran los que
realizaban un esfuerzo extra para aprender los nombres de los alumnos de una
manera rápida. No podemos decir que estamos preocupados por el aprendizaje de
los alumnos si no les conocemos.
Realizar un esfuerzo en aprender
de una manera rápida los nombres, aunque sea en un grupo amplio. Algunas
pistas:
– Aprovechemos un detalle
curioso: los alumnos tienden a ocupar todos los días el mismo asiento que
ocuparon el primer día o en una proximidad razonable. El primer día de clase,
podemos aprovechar para pedirles que rellenen una ficha en la que indiquen,
además de su nombre, el interés que tienen por la asignatura, qué creen que van
a aprender, qué expectativas tienen ante la asignatura… y aprovechar parte de
esta primera clase para que algunos de ellos lo expongan. Si guardamos las
fichas de una manera ordenada por filas, y nos hacemos después un listado, lo
podemos utilizar para futuras clases para hacer preguntas a los alumnos.
Siempre se trata de que el alumno reconozca nuestro interés en conocerle.
– Averiguar sus posibles miedos,
debilidades o dificultades. Por ejemplo, decirles si es necesario haber cursado
alguna otra asignatura antes de enfrentarse a ésta. Que nos digan qué han oído
hablar de la asignatura.
2. Conocer sus métodos de
aprendizaje.
Por medio, por ejemplo, del juego
de Perry, se puede detectar el procedimiento más utilizado de aprendizaje.
Consiste en que cada alumno elija, entre 53 afirmaciones relacionadas con la
docencia, aquéllas con las que está de acuerdo (se puede utilizar para el
primer día de clase, por ejemplo).
3. Que se note el entusiasmo con
tu asignatura.
Si estás apático o aburrido, los
estudiantes también lo estarán. Dicho entusiasmo viene muchas veces del gusto
por la materia o por el genuino placer de enseñar. Se nota cuándo a un profesor
le gusta enseñar.
4. Intentar individualizar la
enseñanza en la medida de lo posible. Dedicar tiempo a cada estudiante.
Todos los estudiantes quieren
satisfacer sus necesidades, y hay que recordar que cada alumno y cada clase son
diferentes. Quieren profesores que sean reales, que les reconozcan como seres
humanos, que les chequeen regularmente, que apoyen su aprendizaje, que les
informen individualmente de su progreso.
5. Tratar a los estudiantes con
respeto y confianza.
Los comentarios a los estudiantes
pueden hacerse, pero nunca de forma peyorativa. Nunca ridiculizar a un
estudiante en público. En ese caso, el alumno, en vez de orientar su energía al
aprendizaje, la dedicará a sus sentimientos. Mejor decir las cosas en privado.
Si el alumno hace una cosa bien, felicitarle; le dará confianza (en la materia
y en el profesor). Démosle al estudiante su dignidad y él nos recompensará con
su esfuerzo.
Si detectamos una debilidad en el
estudiante, dejarle claro que tus comentarios se refieren a un trabajo
determinado determinado, pero no al estudiante como persona. Apoyarle al
alumno, en vez de juzgarle.
6. Mantener altas expectativas de
los estudiantes.
Si a un alumno le dices que no va
a aprobar, se desmotivará. Si les animas diciendo que pueden hacerlo y se le
comenta qué herramientas debe utilizar (tiempo de estudio, realización de
problemas, trabajos…) sentirá que el profesor tiene confianza en él.
Preguntarles qué pensarían si
supieran que su médico, dentista, asesor financiero, etc. justo ha sacado
aprobados en la carrera. Animarles no sólo a aprobar, sino a aprender.
7. Señalar la importancia de la
asignatura.
Explicar en detalle por qué la
materia es importante. Señalar ejemplos de su utilidad en su vida profesional.
Realizar problemas prácticos de aplicación. Todo esto desde el primer día
hasta el último, pero siendo realista, analizándolo en el contexto de la titulación.
hasta el último, pero siendo realista, analizándolo en el contexto de la titulación.
8. Variar los métodos de enseñanza.
Que valga la pena ir a clase.
No vale la pena ir a una clase en
la que el profesor se limita a seguir al pie de la letra unos apuntes o un
texto, simplemente leyéndolo. Se trata de evitar el aburrimiento, la rutina.
Que cada clase sea una aventura nueva. Estamos acostumbrados a las clases
magistrales en las que los alumnos son meros oyentes. Pero el estudiante
aprende haciendo, construyendo, diseñando, creando, resolviendo, el aprendizaje
mejora si se obliga al alumno a utilizar varios sentidos. La pasividad de las
clases magistrales amotigua la motivación y la curiosidad de los estudiantes.
Que los estudiantes sepan qué se
va a tratar en la siguiente sesión, pero sin saber cómo.
La manera en que un estudiante
aprende no depende sólo de su inteligencia o de su educación anterior, sino de
su estilo preferido de aprendizaje. Hay que preguntar a los alumnos cómo
aprenden mejor.
Tipos de aprendizaje fundamentales:
– Visual: aprenden mejor viendo y leyendo lo que estás tratando de enseñar.
– Auditivo: aprenden mejor escuchando.
– Táctil y psicomotor: aprenden mejor haciendo.
– Visual: aprenden mejor viendo y leyendo lo que estás tratando de enseñar.
– Auditivo: aprenden mejor escuchando.
– Táctil y psicomotor: aprenden mejor haciendo.
Herramientas que se pueden utilizar:
– Clase magistral
– Clase magistral con discusión.
– Panel de expertos.
– Brainstorming (lluvia de ideas).
– Videos.
– Discusión en clase.
– Discusión en pequeños grupos.
– Análisis de casos.
– Role-playing.
– Ejercicios-problemas de análisis.
– Problemas de diseño-problemas complejos abiertos.
– Simulaciones
– Prácticas de laboratorio, visitas a empresas.
– Clase magistral
– Clase magistral con discusión.
– Panel de expertos.
– Brainstorming (lluvia de ideas).
– Videos.
– Discusión en clase.
– Discusión en pequeños grupos.
– Análisis de casos.
– Role-playing.
– Ejercicios-problemas de análisis.
– Problemas de diseño-problemas complejos abiertos.
– Simulaciones
– Prácticas de laboratorio, visitas a empresas.
Por qué introducir el trabajo en
grupo: los estudiantes aprenden mejor cuando reflexionan, dialogan, preguntan,
escriben, resumen y crean su propio conocimiento. Modos de introducir el
trabajo en grupo: parejas, PBL, estudio de casos, juegos, simulaciones. El PBL
es una técnica en la que se le da un problema al estudiante antes de estudiar
los conocimientos necesarios para resolverlo.
Otras técnicas:
– Dejar partes en blanco en las transparencias en zonas críticas, en las que los alumnos tengan que pensar. No dar los temas completos.
– Incluir de vez en cuando diapositivas graciosas, humorísticas….
– Dejar partes en blanco en las transparencias en zonas críticas, en las que los alumnos tengan que pensar. No dar los temas completos.
– Incluir de vez en cuando diapositivas graciosas, humorísticas….
9. Implicar, si es posible, al
estudiante en la elección de algún tema a estudiar.
Esto puede hacerse más fácilmente
en las asignaturas optativas.
10. Fomentar la participación
activa de los estudiantes. Hacer preguntas.
Ello aumenta su interés y
aprendizaje. Moverse alrededor de la clase para fomentar la discusión. Cuando
un estudiante hace una pregunta, alejarse de él; así tiene que hablar a toda la
clase y coge el protagonismo. Incluso en grupo grande se pueden realizar
preguntas.
Pero, un detalle: como
profesores, tendemos a hacer preguntas dentro de la categoría del conocimiento
en un 80 o 90% de las veces. Estas cuestiones no son malas, pero sí lo es
utilizarlas todo el tiempo. Sería interesante utilizar diversos tipos de preguntas. Aquí están los 6 tipos de preguntas definidos por Bloom (1956):
utilizarlas todo el tiempo. Sería interesante utilizar diversos tipos de preguntas. Aquí están los 6 tipos de preguntas definidos por Bloom (1956):
– De conocimiento: recordar, memorizar,
recogida de información (qué, quién, cuando cómo, dónde, describir).
– De comprensión: interpretar, describir con sus propias palabras, organización y selección de hechos e ideas.
– De aplicación: resolución de problemas, poner un ejemplo de …., decir cómo está relacionado con….., ¿por qué es importante…?
– De análisis: identificar motivos, separación de un todo en sus partes componentes, clasificar de acuerdo con…, comparar/contrastar con….
– De síntesis: crear un producto único, original, bien de forma verbal o un objeto físico. Combinación de ideas para formar una nueva totalidad. ¿Qué ideas puedes añadir? ¿Cómo crearías/diseñarías un nuevo…?¿Qué podría ocurrir si combinas…? ¿Qué solución sugerirías para…?
– De evaluación: Hacer juicios de valor sobre asuntos. Desarrollo de opiniones. ¿Estás de acuerdo con…? ¿Qué piensas sobre…? ¿Qué es lo más importante de? Colocar en orden de prioridad. ¿Qué criterios usarías para evaluar/valorar…?
– De comprensión: interpretar, describir con sus propias palabras, organización y selección de hechos e ideas.
– De aplicación: resolución de problemas, poner un ejemplo de …., decir cómo está relacionado con….., ¿por qué es importante…?
– De análisis: identificar motivos, separación de un todo en sus partes componentes, clasificar de acuerdo con…, comparar/contrastar con….
– De síntesis: crear un producto único, original, bien de forma verbal o un objeto físico. Combinación de ideas para formar una nueva totalidad. ¿Qué ideas puedes añadir? ¿Cómo crearías/diseñarías un nuevo…?¿Qué podría ocurrir si combinas…? ¿Qué solución sugerirías para…?
– De evaluación: Hacer juicios de valor sobre asuntos. Desarrollo de opiniones. ¿Estás de acuerdo con…? ¿Qué piensas sobre…? ¿Qué es lo más importante de? Colocar en orden de prioridad. ¿Qué criterios usarías para evaluar/valorar…?
Un ejemplo de pregunta de
evaluación: El juego espacial de la NASA.
El
módulo lunar ha hecho un alunizaje forzoso en la luna. Y tiene usted que volver
a la nave espacial que se encuentra a 300 km de distancia del lado iluminado de
la Luna. El alunizaje ha averiado totalmente el módulo lunar. La única
posibilidad de salvación para su tripulación está en poder llegar a la nave
espacial. Del equipo instrumental, sólo 15 aparatos han resultado no dañados.
La tarea consiste en ordenar por orden de importancia los objetos siguientes,
primero de una manera individual y después en equipos de unas seis personas.
Posteriormente se les entrega la respuesta dada por los técnicos de la NASA:
Cerillas
– Alimentos concentrados – 25 metros de soga de nylon – seda de paracaídas–
aparato portátil de calefacción – dos pistolas del 45 – leche en polvo – dos
tanques de oxígeno – un atlas del cielo – una canoa autoinflable de salvamento
– la brújula – 5 bidones de agua – cohetes de señales – botiquín de urgencia
con jeringuillas– receptor/emisor de ultracorta alimentado por energía solar.
Otra idea: utilizar la máxima:
“la mejor manera de aprender algo es enseñándoselo a los demás”: que los
alumnos preparen alguna presentación, lo cual puede ser factible para cursos
superiores a primero.
11. Responder claramente a sus
preguntas.
Qué se puede hacer cuando un
alumno realiza una pregunta? Posibilidades: repetir la pregunta, contestarla,
redirigirla, promover una discusión entre los estudiantes.
12. Nivel adecuado de la materia.
Si suspenden demasiados alumnos
es posible que algo no se esté haciendo bien. Si los alumnos ven que suspenden
en un elevado porcentaje la asignatura, se desmotivan. Relación directa entre
motivación y aprobado.
13. Enfatizar de una manera
continua los conceptos fundamentales.
Repetir esos conceptos a lo largo
del curso e incluirlos siempre en los exámenes. Avisar de la dificultad de
ciertos conceptos para captar la atención de los estudiantes, ya que su nivel
de atención varía a lo largo de la clase. Es importante que el alumno oiga de
las aplicaciones en el mundo real. Ejemplos: “Esto es tan importante que
debierais ponerlo en una placa sobre vuestra cama…” o “Escribir en los apuntes:
seré una bruta bestia si digo que 2 por 2 elevado a la x es igual a 4 elevado a
la x”.
14. Utilizar ayudas visuales para
explicar conceptos abstractos.
15. Señalar qué contenidos deben
ser aprendidos de memoria, y cuáles están basados en la lógica.
Decirles también qué deben hacer
para sacar adelante la asignatura.
16. Una vez que se introduzca un nuevo
concepto, aplicarlo con ejemplos inmediatamente.
Considerar lo que los estudiantes
pueden saber.
17. Dar importancia al
vocabulario durante el curso.
Muchas veces nuestros alumnos no
resuelven bien los problemas porque no leen correctamente o no entienden los
enunciados. Dedicar tiempo a la comprensión del vocabulario técnico,
terminología de la asignatura. Si así lo requiere la materia, se puede ir
elaborando un diccionario de términos, sinónimos, también en otros idiomas,
etc. Ejemplo: caudal, gasto, descarga, flujo volumétrico.
18. Ser flexible, fluido,
experimentador, con capacidad de adaptación a las circunstancias.
Tener la posibilidad de desviarte
del programa si surge alguna actividad diferente de la que los alumnos puedan
aprender (visitas a empresas, charlas…). Las visitas a empresas son una
oportunidad única de aprendizaje.
oportunidad única de aprendizaje.
19. Un buen profesor debe tener
un toque de humor.
Interrumpir las clases con
anécdotas, analizando por ejemplos errores cometidos por alumnos anteriores,
chistes, etc, crea una atmósfera más relajada que favorece el aprendizaje de
los alumnos.
20. La motivación aumenta en
función de cómo esté organizado el material de estudio.
Aquí surge la eterna pregunta.
¿Es mejor seguir un libro de texto (o unos apuntes propios) o que cojan apuntes
teniendo como base una bibliografía recomendada? Mi opinión es que depende de
la asignatura. Si por ejemplo tienes una materia de 9 créditos en un
cuatrimestre, la única opción viable para que los alumnos la sigan es que
dispongan de un material de referencia. Sin embargo, en la mayoría de los
casos, se puede optar por una solución mixta. Darles unos apuntes en los que
haya espacios en blanco que deban rellenarse con la bibliografía recomendada.
Ello les obliga a utilizar diferentes libros y aumenta el aprendizaje. De
hecho, recuerdo en mi caso que el profesor de Química utilizó este sistema y me
hizo aprender mucho. Creo que si el alumno sólo tiene un material de apoyo, no
le da tiempo, a la vez que toma apuntes, a interiorizar lo que se está planteando
por el profesor, (máxime cuando es chico, porque no podemos hacer dos cosas a
la vez, al menos eso es lo que dicen las mujeres).
Por otro lado, un material claro,
legible, atractivo, motiva al aprendizaje. Unos apuntes desfasados, no
actualizados, señalan poca preocupación del profesor.
21. Recordar que las clases
magistrales no son tan malas.
Con ellas se pueden cubrir
conocimientos no disponibles de otras maneras: descubrimientos o progresos
recientes, investigaciones…que todavía no han llegado a los libros… ni a
nuestros apuntes. Se puede comunicar con muchos estudiantes al mismo tiempo. Se
enfatiza el aprendizaje auditivo. Pero recordar que a los 15-20 minutos el
interés decrece, con lo que conviene dividir la clase en períodos de dicho tiempo,
cambio de actividad, ya que un 15 % del tiempo se pasan fantaseando…. Y hay que
repetir varias veces las ideas de formas distintas, porque la información se
olvida rápidamente en este tipo de clases.
22. Al principio de clase, poner
lo que se va a enseñar, el plan de batalla.
Señalar al principio lo que se va
a dar y que se quede escrito durante toda la clase para ir acudiendo a dicho
índice según se van viendo los apartados.
23. En la pizarra, importante la
organización y la claridad.
A los estudiantes les gusta la
estructura. Que sepan dónde estamos escribiendo si se pierden en el momento de
tomar apuntes. Yo utilizo desde siempre la técnica de dividir la pizarra en
tramos con líneas verticales.
24. Que cada clase tenga un
comienzo, un desarrollo y un final.
Es frustrante para los alumnos
dejar las cosas a medias. Dedicar siempre un tiempo al final para hacer un
resumen de todo lo visto.
25. Utilizar la pizarra como
freno.
Para no correr tanto al poner
transparencias que los alumnos se pierdan.
26. Si se realizan exámenes
parciales o algún tipo de evaluación continua, transmitirle los resultados al
alumno lo más rápidamente posible.
Se trata de que el alumno sepa en
cada momento cómo va y qué tiene que hacer para mejorar. Transmitir a todos los
alumnos copias de los trabajos bien hechos. Ello puede servir de aprendizaje
para los demás.
27. Integrar los nuevos conceptos
con conocimientos previos de esa o de otras asignaturas.
28. Utilizar la técnica del
minuto en la cuartilla.
Es una manera muy rápida y simple
de recoger una estimación del aprendizaje de los alumnos. Se les dice que
escriban, al final de la clase, dos cuestiones en una frase cada una: ¿Cuál es
la cosa más importante que has aprendido durante la clase? Y ¿qué cuestión
importante permanece sin resolver? Partir en la siguiente clase con el análisis
de las respuestas obtenidas con la técnica: una transparencia. Nos podemos
sorprender de sus respuestas.
29. Preguntar a los alumnos a
principio de curso cómo van a organizar su tiempo y qué van a hacer para sacar
adelante el curso.
¿Han hecho algún tipo de
planificación para superar el curso? Animarles a que la hagan.
30. Establecer medios para
evaluar la propia docencia.
La única manera de mejorar la
docencia es evaluarla de una forma continua, contrastándola con alumnos u otros
profesores, para introducir las mejoras oportunas para mantener la motivación
de los estudiantes.
31. Dar guías para aprender a
aprender.
Algunos ejemplos de mini-clases:
– Método de resolución de problemas.
– Cómo escribir un texto.
– Cómo leer un libro.
– Cómo utilizar la bibliografía electrónica.
– Método de resolución de problemas.
– Cómo escribir un texto.
– Cómo leer un libro.
– Cómo utilizar la bibliografía electrónica.
32. Asignar responsabilidades de
liderazgo a los alumnos.
Por ejemplo, indicar a dos
alumnos al principio de clase que deben realizar un sumario o resumen que deben
transmitir al resto al finalizar la clase.
33. Ir controlando el tiempo que
dedica el alumno a la asignatura.
Los estudiantes no son míos sino
que los tengo compartidos con el resto de profesores del curso. Que la carga de
trabajo sea factible con el número de créditos de la asignatura.
34. Dedicar el último día de
clase a un repaso general.
35. Recordar que las condiciones
ambientales también influyen en la motivación.
36. Dar temas provocadores.
– Si trabajas en una empresa que contamina ilegalmente,
¿qué harías y por que?
Problemas de ética profesional.
– Asignar diferentes proyectos de investigación a los alumnos.
– Asignar el análisis de diversos artículos.
– Dejar a los alumnos que preparen las preguntas de examen, de manera que el profesor escoja entre ellas una parte del examen.
– Asignar diferentes proyectos de investigación a los alumnos.
– Asignar el análisis de diversos artículos.
– Dejar a los alumnos que preparen las preguntas de examen, de manera que el profesor escoja entre ellas una parte del examen.
Pues bien, todo lo anterior son
sólo sugerencias, ideas prácticas que podemos utilizar para mejorar la
motivación de nuestros alumnos. Una vez visto esto:
¿Qué podemos hacer el primer día
de clase?
Podríamos empezar diciendo
simplemente: “este es el primer día, adelante con la materia”.
Otra posibilidad: “este es el
programa, la bibliografía, nos veremos el próximo día”.
Ninguna de estas dos opciones
(muy practicada la segunda) la considero adecuada. Esta opción puede dar la
sensación al alumno de que el tiempo de clase no es demasiado importante.
Además se pierde la oportunidad de usar la excitación que los estudiantes traen
el primer día: la oportunidad de dirigir la excitación hacia el entusiasmo por
la clase. Presento varias posibilidades (no habría por qué hacer todo el primer
día) para conseguir un comienzo positivo:
a. Implicar a los alumnos
rápidamente. Hacer
que hablen, permitirles que escriban mediante alguna actividad semejante a la
señalada en 1 (¿cuáles son sus expectativas para la asignatura?, ¿qué creen que
van a aprender?, ¿cuáles son sus sentimientos?…) Preguntarles qué problemas o
ideas les gustaría que se viesen en el curso. De esta manera les estamos
diciendo desde el principio que ellos van a ser participantes activos. Dejar
que pregunten cosas sobre la asignatura. Así empezamos a conocerles desde el
primer día.
b. Identificar el valor y la
importancia de la materia. Los estudiantes no suelen tener las ideas claras de por qué la
asignatura es importante. Cuanto más pronto se haga, más rápido se motivará en
su aprendizaje. (Para qué voy a estudiar algo si no sé para qué sirve). Una
herramienta: presentar ofertas de trabajo en las que requieran conocimientos o
habilidades relacionadas con la materia. Posibles ámbitos profesionales de
utilización de dichos conocimientos.
c. Establecer expectativas del
curso. Cantidad
de tiempo apropiada de tiempo de estudio y de trabajo en casa, la importancia
de entregar los trabajos, problemas, asignaturas a haber cursado previamente,
etc. a tiempo, qué tipo de interacción se espera de los alumnos. Hay que
hacerles ver que el profesor está preparado para enseñarles a aprender
d. Revelar algo sobre ti mismo. Los estudiantes te verán
más cercano si te pueden ver como ser humano. Compartir experiencias personales
y estar dispuesto a reirte de ti mismo pueden ayudar en el proceso. Se pueden
señalar anécdotas, cosas que pasaron el primer año que diste la materia, cómo
la estudiaste.
Decirles lo que yo, como
profesor, espero de ellos. ¿Qué piensas sobre la enseñanza y el aprendizaje?
¿Cuáles son tus esperanzas? Que se note que te gusta enseñar la asignatura, que
tienes entusiasmo en ello. Poner el nombre sobre la pizarra (muchas veces no lo
conocen ni al final del curso). Importante: no señalar tus limitaciones; esto
aumentaría la inseguridad de los estudiantes.
e. Establecer tu propia
credibilidad. A
veces ocurre automáticamente, pero otras el alumno necesita saber la
experiencia previa del profesor, investigación, publicaciones. Esto permite
ganar la confianza del alumno: “el profesor sabe de
lo que está hablando”.
lo que está hablando”.
f. Establecer el clima para la
clase. Cada
profesor puede preferir un tipo de clima: intenso, relajado, formal, personal,
con humor, serio, etc. Sea cual sea el clima, ponerlo en práctica desde el
primer día. Se puede establecer una discusión sobre problemas típicos en este
campo, mitos comunes, interpretaciones provocadores sobre temas de la
asignatura…aprovechando el posible conocimiento previo de la misma
g. Proporcionar información
administrativa. Temario,
material que necesitarán los estudiantes, trabajo en casa necesario a realizar,
horas de tutorías, situación del despacho, exámenes, métodos de evaluación….
h. Introducir la materia. Qué es, partes, temas.. Con
qué otras asignaturas está directamente relacionada.
i. Dar al final dos minutos para
que expresen su reacción ante el primer día. Esto es algo que se puede hacer todos los
días: ¿Cuál es la cosa más importante que has aprendido hoy?
Es importante que se haga el
primer día lo que quieres hacer el resto del curso. Si quieres que haya
debates, que los haya el primer día, si quieres trabajar en pequeños grupos,
encontrar alguna manera de que lo hagan el primer día.
Nuevo modelo de
profesor: Características
- Experto en la materia.
- Conocedor de estrategias para enseñar la
asignatura: de comunicación, de aprendizaje, de motivación, técnicas
pedagógicas-didácticas.
- Conocedor de cómo aprenden los estudiantes.
- Con conocimiento curricular de la titulación
en la que transmite sus conocimientos.
- Preocupado por la formación continua, crítico
y comprometido.
Todo ello va a llevar al
profesorado a una mayor dedicación de tutorías, atención personalizada,
organización docente, desarrollo y evaluación de actividades prácticas,
actividades semi-presenciales, virtuales, conocimiento y manejo de TICS,
movilidad, conocimiento de idiomas, preparación y orientación de trabajos…..
Y un problema importante: ¿Cómo
inculcar la cultura del esfuerzo en el alumnado?
Y un aspecto final: la historia
del rosbif: “Una señora estaba preparando la cena. Estaba haciendo rosbif y
cortó un trozo grande antes de cocinarlo. Cuando se le preguntó la razón dijo
que era lo que hacía siempre su madre. Al preguntarle a su madre ella dijo que
lo hacía porque a su vez lo hacía su madre. Por fin, al plantearle el
interrogante a la abuela, respondió: porque era la única manera de que cupiera
en el recipiente”.
Esta historia indica que, cuando
aprendemos algo, puede haber una razón para que tenga sentido en un contexto en
ese momento. Lo que queremos hacer es dar a nuestros alumnos información de
manera que, aunque el contexto cambie, siga siendo de utilidad para ellos.
Escrito
por: Javier Sancho. Universidad del País Vasco
Bibliografía:
• Bligh, D. A. What´s the use of lecturing? Devon, England: Teaching Service Centre,
University of Exeter, 1971.
• Bloom, B et al. Taxonomy of educational objectives, Handbook I: Cognitive Domain.
Nmew York, 1956: David McKay, 162-183.
• Clegg, V.L. Teaching Behaviors which stimulate student motivation to learn. Unpublished
doctoral dissertation, Kansas State University, 1979.
• Sass, E. J. “Motivation in the College Classroom: What students tell us. Teaching of
Psychology, 1989, 16(2), 86-88.
• Ericksen, S. C. The Lecture Memo to the Faculty, no60. Ann Arbor: Center for Research on
teaching and learning, University of Michigan, 1978.
• Bligh, D. A. What´s the use of lecturing? Devon, England: Teaching Service Centre,
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