Técnicas de lectura. Fredy
Técnicas de lectura
Hay distintas técnicas de lectura
que sirven para adaptar la manera de leer al objetivo que persigue el lector.
Las dos intenciones más comunes al leer son la maximización de la velocidad y
la maximización de comprensión del texto. En general estos objetivos son
contrarios y es necesario concertar un balance entre los dos.
Técnicas
convencionales
Entre las técnicas convencionales,
que persiguen maximizar la comprensión, se encuentran la lectura
secuencial, la lectura intensiva y la lectura
puntual.
Lectura
secuencial
La lectura secuencial es la forma
común de leer un texto. El lector lee en su tiempo individual desde el
principio al fin sin repeticiones u omisiones de la lectura.
Lectura
intensiva
El objetivo de la lectura
intensiva es comprender el texto completo y analizar las intenciones del autor.
No es un cambio de técnica solo de la actitud del lector; no se identifica con
el texto o sus protagonistas pero analiza el contenido, la lengua y la forma de
argumentación del autor neutralmente.
Lectura
puntual
Al leer un texto puntual el
lector solamente lee los pasajes que le interesan. Esta técnica sirve para
absorber mucha información en poco tiempo.
A partir del siglo XVIII,
comienza la lectura intensiva, ésta era reservada solo para unos pocos (monjes
y estudiantes de las universidades y academias). Esta modalidad se basaba en
leer obras por completo, hasta que quedaran grabadas en la memoria. El lector
reconstruye el libro y el sentido.
Técnicas enfocadas a la velocidad de la lectura
Velocidad
de la lectura
La velocidad en la lectura normal
depende de los fines y su unidad de medida se expresa en palabras por minuto
(ppm):
·
para
memorización, menos de 100 ppm
·
lectura
para aprendizaje (100-200 ppm)
·
lectura
de comprensión (200-400 ppm)
·
lectura
veloz:(400-700 ppm)
o
informativa
(400-700 ppm)
Entre ellas, la lectura de
comprensión es probablemente el proceso más importante, ya que es la que motiva
la lectura cotidiana de la mayor parte de la gente. En cambio, la lectura veloz
es útil para procesar superficialmente grandes cantidades de texto, pero está
por debajo del nivel de comprensión.
Las sugerencias para la elección
de una determinada velocidad de lectura deben incluir la flexibilidad; la
lectura reiterada de partes del texto cuando hay varios conceptos relativamente
juntos o cuando el material no es familiar al lector y la aceleración cuando es
un material familiar o presenta pocos conceptos.
Entre las técnicas de lectura que
buscan mejorar la velocidad están la lectura diagonal, el scanning, SpeedReading y PhotoReading.
Lectura
diagonal
En lectura diagonal el lector
solamente lee los pasajes especiales de un texto, como títulos, la primera
frase de un párrafo, palabras acentuadas tipográficamente (negritas, cursivas),
párrafos importantes (resumen, conclusión) y el entorno de términos importantes
como fórmulas («2x+3=5»), listas («primer», «segundo»,...), conclusiones («por
eso») y términos técnicos («costos fijos»). Se llama lectura diagonal porque la
mirada se mueve rápidamente de la esquina superior izquierda a la esquina
inferior derecha. De ese modo es posible leer un texto muy rápido a expensas de
detalles y comprensión del estilo. Esta técnica es usada especialmente al leer
páginas web (hipertexto).
Escaneo
Scanning es una técnica para buscar
términos individuales en un texto, basada en la teoría de identificación de
palabras comparando sus imágenes. El lector se imagina la palabra en el estilo
de fuente del texto y después mueve la mirada rápidamente sobre el texto.
Lectura
rápida
Historia
El uso de técnicas para lectura
rápida (speed reading) comenzó a desarrollarse a
principios del siglo XX, cuando el volumen de la información escrita había
aumentado considerablemente y debía estar al alcance de mayor número de
personas.
Durante la Primera Guerra Mundial muchos pilotos
perdían segundos vitales durante combate al tratar de distinguir si el avión
que se aproximaba era del bando propio o del enemigo. En respuesta a ello se
ideó el llamado «método taquitoscópico», que consistía en mostrar aviones en
una pantalla[cita requerida] durante
pocos segundos para adiestrar a los pilotos a distinguirlos. Gradualmente se
aumentaba la cantidad de imágenes que se proyectaban cada vez y se reducía el
tiempo de exposición. Esta idea fue tomada por los primeros cursos de lectura
veloz, proyectando cada vez más palabras en una pantalla y reduciendo
progresivamente el tiempo de exposición. Sin embargo, si se usa solamente este
método, las personas tieden a volver a su velocidad de lectura habitual, ya que
en realidad no se ha desarrollado una nueva habilidad lectora. El incremento en
la velocidad de lectura observado en los soldados que emplearon el método
taquitoscópico se debió probablemente a la motivación.
Tiempo después, en los años
sesenta, se descubrió que con un entrenamiento adecuado los ojos aprenden a
moverse más rápido, con lo cual aumenta la cantidad de palabras que es posible
decodificar cada minuto.
Las técnicas modernas de lectura veloz se
enfocan en la «captación dinámica», es decir, pretenden llegar a una lectura
mental directa que permita ahorrar el tiempo de los pasos 2 y 3 (vocalización y
audición) del proceso lector descrito arriba, ya que no se puede hablar o
escuchar más de 100 palabras por minuto. Para ello procuran la visualización
global de varias palabras o frases enteras. No obstante, los estudios de
comprensión lectora hacen ver que la lectura veloz, ya sea informativa o de
exploración, es útil para procesar gran cantidad de información en poco tiempo,
pero inadecuada como hábito de estudio.
Técnica
La técnica conocida como speed reading («lectura
veloz») combina muchos aspectos diferentes para leer más rápido. En general es
similar a la lectura diagonal pero incluye otros factores como concentración y
ejercicios para los ojos.
Algunos críticos de que esta
técnica argumentan que solamente es la lectura diagonal con nombre diferente,
combinado con factores conocidos por sentido común. No hay prueba que
ejercicios para los ojos mejoran la percepción visual. No es necesario pagar
seminarios para saber que concentración e iluminación buena son imprescindibles
para leer rápido.
Algunos consideran que se trata
de una técnica para ejercitar la concentración durante la lectura, lo que
permite reducir considerablemente el tiempo de absorción de la información.
Muchos han desarrollado la capacidad de lectura veloz por sus propios medios, y
coinciden en que la única clave es la concentración.
PhotoReading
En el PhotoReading, inventado por
Paul R. Scheele, el lector lee una página en total. Al principio gana una idea
general del texto usando lectura diagonal para leer índice, títulos y párrafos
especiales como el texto en el revés de un libro. Después mira las páginas una
por una, se detiene unos segundos con mirada no enfocada, en un estado mental
muy relajado. Después de leer una página así «activa» el contenido del texto
cerrando los ojos y dando rienda suelta a los pensamientos. Se compara la
técnica con la memoria eidética. Porque experimentos demostraron que lectores
no extraen información de pasajes no enfocados. Sospechan que la información
obtenida por PhotoReading viene de la lectura diagonal y de la imaginación del
lector. Pero aunque fuera muy fácil verificar la técnica, no existen
experimentos haciéndolo.
Un lector veloz necesita saber:
comprensión ÷ tiempo = V
·
V =
Velocidad
Total (de palabras leídas menos
el porcentaje de no comprendidas, divididas entre el total de segundos
empleados, multiplicados por 60.
·
Ejemplo 1:
Una página con 600 palabras, leída en 4 minutos con 30 por ciento no
comprendido, se evalúa así: 600 - 30 por ciento = 420 ÷ 4 minutos = 105
palabras por minuto.
·
Ejemplo
2: 2 páginas con 200 palabras cada una se leen en 2:20 (min. seg.; con media
página mal comprendida, se calcula así: 400 -100 = 300 ÷ 140 = 2.14 X 60 = 123
palabras por minuto.
·
Explicación:
400 palabras, menos la cuarta parte mal comprendida son 100 y quedan 300 bien
comprendidas, entre 2:20 (min. seg.) es decir 140 segundos = 2.14 palabras
leídas por segundo en promedio de dos páginas.
Comprensión de lectura
La comprensión de lectura tiene
mayor peso dentro del contexto de los ejercicios del razonamiento y tiene como
objetivo desarrollar la habilidad para leer en forma analítica; constituye uno
de los objetivos básicos de los nuevos enfoques de la enseñanza.
Los ejercicios de comprensión de
lectura miden:
·
la
capacidad para reconocer el significado de una palabra o frase en el contexto
de las demás ideas;
·
la
habilidad para entender e identificar lo fundamental de la lectura;
·
la
habilidad para identificar las relaciones entre las ideas para realizar el
análisis y síntesis de la información.
Para mejorar la comprensión
lectora hay que saber lo siguiente: La lectura implica al texto, a la vista y al
cerebro, es necesario que se vea claro lo leído. todo pensamiento es
también percepción solo que interna, por tanto hay que encaminar
el esfuerzo a la aproximación de lo imaginado a lo percibido, esto para
favorecer la memorización.
Decálogo del lector
Pues
bien, declarado ya el necesario protagonismo del lector, procedamos a definir el
decálogo de sus responsabilidades:
1.
Un buen lector tiene la obligación de saber leer, y si aún no ha
aprendido, pues deberá contar con alguien que lea para él o ella, mientras
aprende.
2. Un buen lector debe tener un
texto que leer, y si no lo tiene debe saber dónde conseguirlo.
3. Un buen lector debe ser capaz
de descubrir qué es lo que el texto quiere comunicarle, lo que no es tan
difícil si se procede a interrogar al texto.
4. Un buen lector debe practicar
las artes de la buena lectura: concentración, fluidez e imaginación.
5. Un buen lector debe tener
siempre un texto a mano pues cualquier momento puede ser el indicado para leer.
6. Un buen lector debe querer
conocer a los personajes de los textos que está leyendo.
7. Un buen lector debe saber
extraer la información importante del texto que está leyendo, para poder
responder las preguntas acerca de los personajes, acciones, época y lugar del
texto.
8. Un buen lector debe siempre
poner atención en la información que presenta el texto pues esa es su única y
principal fuente de información.
9. Un buen lector debe poder
contarle a otra persona de qué se trata lo que ha leído, lo entretenido que ha
sido leer y qué es lo que hay que hacer para llegar a ser un buen lector a fin
de convencerlo de que se transforme en uno.
10. Un buen lector debe sentirse
orgulloso de ser un buen lector.
He aquí un primer texto a modo de
precalentamiento pues si llevas a cabo bien este primer ejercicio, seguro te
trasformaras en todo un atleta de la lectura.
EL PIRATA PIRATÓN
En todo el mundo, no creo
que hubo un pirata más feo.
Le faltaban media oreja,
siete dientes y una ceja.
Estaba tuerto de un ojo;
el otro se le torcía,
y era tan cojo, tan cojo,
y era tan malo, tan malo,
que tenía… -¿Qué tenía?
¡Las cuatro patas de palo!
EL PIRATA PIRATÓN
En todo el mundo, no creo
que hubo un pirata más feo.
Le faltaban media oreja,
siete dientes y una ceja.
Estaba tuerto de un ojo;
el otro se le torcía,
y era tan cojo, tan cojo,
y era tan malo, tan malo,
que tenía… -¿Qué tenía?
¡Las cuatro patas de palo!
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